Celebrando los 22 sin la cumpleañera

Sábado 13 de julio había comenzado, nunca celebré mi cumpleaños con fiesta, me refiero a un bar con música, con mucha gente, sin piñata, ja, ja, ja. 

 

Invité a todas las personas de mi lista de contactos, a mis amigos de Instagram, inclusive a los de Twitter, comencé a planear esta celebración desde los 15 años... nunca me emocionó tanto un cumpleaños como estos 22 tan esperados. La razón: grabar un video con la canción 22 de Taylor Swift (el cuál ya está siendo procesado en iMovie). Desperté con mi familia viéndome despeinada y las mañanitas de fondo, con abrazos, besos y palabras bonitas.

 

Emocionada, tomé mi teléfono para ver los mensajes de cumpleaños; sin embargo, el internet había decidido caerse por la lluvia, y yo había decidido un día antes acabarme los datos móviles. Así que no había mensajes, no había conexión, no había nada. Ese no fue un impedimento para continuar con la actitud del día, nada iba a interrumpir ese día (eso pensaba al principio). Mis amigos me celebraron por la mañana, a las 11:30 a.m. me reuní con una de mis amigas que es maquillista. No pude recibir mejor regalo de cumpleaños que este, considerando que soy la última del planeta en poder maquillarse sola, simplemente soy un desastre. 

 

Me preguntó, como todos mis amigos, si ya había recibido su mensaje... el mensaje que estaba esperando... le comenté que no, y de cierta forma comencé a inquietarme y preguntarme si lo había olvidado, si de verdad no era tan importante para él, o si simplemente este año no iba a haber comunicación. Mágicamente, 10 minutos después, mi teléfono vibró, entraron dos mensajes de WhatsApp, no vi mi teléfono, pero cerré los ojos y pedí que fuera él... aunque era casi imposible. Nora, mi amiga, terminó de maquillarme y yo vi la hora en mi teléfono... quedé sin palabras, solo recuerdo gritar y todas las personas presentes se me quedaron viendo con intriga, era él. 

 

Lo que no sabía él, es que su mensaje ya era mi regalo. Lo que no sabía yo, era que por sus mensajes me iba a quedar fuera de mi fiesta horas después. Llegué a la Antigua y comenzó la celebración, el planeta conspiró contra mí, se había juntado mi cumpleaños y el bono 14, todo al mismo tiempo, nunca había visto tantas personas en un mismo lugar, tantos desconocidos y tantos conocidos juntos. Muchos de mis amigos no podían entrar a la fiesta, llevaban mucho tiempo esperando en la fila a que los dejaran entrar (porque de las cosas que jamás se me ocurrió fue reservar el lugar, porque nunca se llenaba tanto. Lección aprendida). Él estuvo muy atento de mí y de mi cumpleaños, preguntado cómo iba todo, cuidando de mí a lo lejos, y yo estaba atenta a los problemas que tenían mis amigos para entrar a la fiesta. 

 

 

Minutos o media hora después de la lucha, logré que mis amigos (o la mayoría) de ellos entrara a la fiesta, el lugar estaba a punto de reventar. Me sentía completa, me sentía feliz, y recibí su mensaje, no podía mandarle uno porque la señal en el lugar era pésima, y para mi mala suerte la terraza estaba atorada de personas, la única solución que encontré fue salir un momento a la calle del Arco.

 

Envié el mensaje, sonreí al cielo y agradecí por todo lo que estaba pasando, por ese mensaje, por esos amigos, por esa oportunidad de cumplir un año más de vida, suspiré y me decidí a entrar y seguir disfrutando. No me percaté de la hora, casi las doce... y sin darme cuenta, cuando me fui acercando al lugar, la puerta estaba cerrada, me habían dejado afuera de mi propia fiesta, y de seguro nadie se había dado cuenta. Pedí que me dejaran entrar y me indicaron que ya era tarde, que no podían dejar entrar a nadie más, y yo les recordé que todos estaban celebrando sin mí. Después de 10 o 15 minutos de casi rogarle a los guardias me dejaron entrar, si no me hubiera quedado fuera, sola, expuesta al peligro ja, ja, ja. 

 

Fue un día divertido, loco y el cual creo que volvería a repetir una y otra vez, y ahora que me pongo a pensar... valió la pena quedarme fuera de mi fiesta, valió la pena después ver la respuesta a ese mensaje, valió toda la pena, y lo sigo pensando ahorita, después de haber recibido su mensaje, hace 2 minutos. 

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