Cuatro frente a una botella de vino

31/05/2019

 

Natalia: Son las 10:45 p.m. Debería irme a dormir ya. Mañana tengo que entregar ese ensayo, no es como que necesite los puntos para esa clase, pero bueno. Sí me tengo que levantar temprano. Si llego tarde a Pensamiento Político Carolina me va a matar, viejita insoportable. Escucho ruidos. Alguien está moviendo las sillas del comedor ¿por qué mi cuarto tenía que estar justo arriba de la cocina? ¿quién puede ser? Fijo es mi papá. Mami me dijo que tenía un almuerzo con unas personas del banco. Mi mamá le está gritando a mi papá. Debería bajar, solo para ver que no le pase nada a mi mamá. Usualmente, cuando ella le comienza a alegar a mi papá, y él tiene sus tragos encima, nunca termina bien.

 

Sofía: Sebastián tuvo partido de fut hoy. No me va a llamar hasta las once. Mejor así, porque me da tiempo de terminar la maqueta que tengo que entregar la próxima semana. Mañana entro a la U hasta en la tarde, pero tengo que ir a hablar con mi asesora. Mi cuarto está muy desordenado... lo debería limpiar, pero no tengo tiempo, mejor haré eso el fin de semana. Bajo las gradas del tercer nivel, donde está mi cuarto y el de mis papás. Ahora que lo pienso, ya es tarde y no los he visto en todo el día ¿dónde estarán? Para variar la puerta de Valentina está cerrada. De plano está estudiando mate, a mi nena linda no le va muy bien en esa clase. Entro a mi estudio y finalizo los últimos detalles de mi proyecto.

 

Valentina: Bueno, yo lo puedo sacar. No es tan difícil como parece. Tiempo, ¿de dónde salió la c y que la pasó a la a? Bueno, ahí está, ya no hay nada más que hacer: me voy a echar el examen de mañana. Mmm… Nueva idea: tal vez si dejo de escuchar a Taylor Swift y pongo música clásica me concentro un poco más. Pero antes, voy a ir por un poco de café así, no me quedo dormida encima del libro como ayer. Me quito mis audífonos y… ¡PUM! Pareciera como si hubieran tirado algo. Salgo de mi cuarto y me topo con Sofía. Bajamos corriendo las gradas para ir a la cocina.

 

Natalia: Estoy escondida tras una puerta de madera con una pequeña ventana que justo da al comedor principal donde hacemos cenas con gente importante. Bajé callada las gradas del segundo nivel, sin decir una palabra. Pasé por la sala principal hasta llegar a dicha puerta. Desde acá puedo ver y oír con claridad a mis papás. Solo debo tener cuidado que no me miren.

 

Hay veces que mi papá regresa en este estado y no se pone violento. Es de esperar, ver cómo va la noche. Ojalá no se ponga así hoy, sólo estamos mis hermanas y mi mamá. Daniel tenía una cena con sus amigos de la U.

 

Al principio, se queda sentado en el comedor con una botella de vino a la par, la copa está de más para él. Mi mamá le seguía alegando de algo pero, no entendía de qué. Mi papá pierde la poca paciencia que tiene. Se levanta con tanta fuerza que termina tirando la silla donde estaba sentado. Agarra su teléfono y se lo tira a mi mamá. Gracias al cielo se agacha y le da a la ventana. Él la comienza a perseguir. Ella le suplica que por favor no lo haga. Ahí aparecen mis hermanas.

 

Sofía: Natalia entra por la puerta que da al comedor principal. Ella siempre es la que se da cuenta de que esto sucede. Nunca dice nada porque no quiere empeorar las cosas. Solo observa y si es necesario, pero verdaderamente necesario, interviene. Se basa en extremos: no hace nada o hace todo. Solo miro su cara de terror. Es la misma que tenía cuando era chiquita y se pasaba a dormir a mi cama porque tenía miedo. La única diferencia es que en ese momento no podía contener los abruptos suspiros que salían de su boca. Ahora, tiene una cara fría que dice: "Estoy lista para todo lo que venga", aunque en realidad ninguna de nosotras lo esté.

 

Valentina: Miro la silla tirada, la ventana rota y el teléfono, si es que se puede llamar así, hecho trizas. Ahh no, si mi papá le llega en algún momento pegarle a mi mamá yo juro que no respondo. ¿Quién se cree él para andarle pegando a mi mamá? A ella nadie la va a lastimar si yo estoy acá para defenderla. Aunque ella me está diciendo ahorita que me vaya con mis hermanas.  Ella nos protege a nosotras pero, ¿quién la protege a ella?

 

La verdad no sé lo que realmente está pasando. Nunca sé exactamente lo que sucede, se lo tengo que hablar con mi psicóloga primero pero, no me importa. Yo no dejo que él la toque.

 

Sofía: Todas nos distraemos con la inesperada presencia de cada uno. Mi papá, como un predador, aprovecha el momento para atacar a su presa. Lanza a mi mamá contra el suelo y comienza a pegarle cual Rocky a su punching bag. Yo trato de separar a mi papá de ella sin hacerle daño. Pero, Valentina me gana y lo separa con sus uñas en su cara. Él tiene una nueva víctima. La sujeta del pelo y la pone contra el piso. Ella se defiende lo mejor que puede. Grito el nombre de Valentina para que lo deje en paz.  Mientras tanto, mi mamá le pide por favor que la suelte.

 

Valentina: Trato de esquivar las manadas que me lanza, mientras escucho los gritos de mi mamá para que se aleje de mí. Yo sólo espero que el alcohol haya disminuido sus fuerzas como lo hizo con su sentido común. Le arañó la cara, puedo ver que le hago daño al ver un rayón rojo en su nariz. De reojo miro unos pies acercándose. ¿Vamos a ver quien me releva para entrar en el ring?  

 

Natalia: Ya es suficiente. Como alguien es capaz de pegarle de tal manera a su propia esposa e hija. Quita a Sofía de mi camino. Que estorbo, no está haciendo nada para ayudar a Valentina. ¿Qué le pasa? ¿Cómo es que aún puede creer que mi papá se merece algo de cariño y de respeto? Yo ya no lo puede ni a los ojos. No tolero que me toque, ni que me de un simple beso. Lo detesto. Si mi hermano hace lo posible por no estar en la casa es por su culpa.

 

Lo empujo con todas mi fuerzas. Él se da su cabeza contra la puerta que da al jardín. Se agarra la cabeza, se queja y gime, como si hubiera recibido el golpe de su vida. Es un dramático de primera. Sofía se enfurece, al igual que mi mamá, y me preguntan qué me pasa. ¿Cómo les puede importar? Hace menos de cinco minutos él era quien le estaba destruyendo la cara a mi mamá.

 

Sofía: Hago a un lado a Natalia. Ella de verdad solo sabe como hacer las cosas peor. Es peligroso que mi papá se golpee la cabeza y se quede dormido. Se hace la que sabe todo pero, en realidad, no sabe nada.

 

Me acerco a mi papá, junto con mi mamá, y le preguntó si se siente bien. Lo ayudó a levantarse. Se sostiene de mí. Estamos a punto de salir de la cocina cuando él me voltea a ver y pone una cara como si yo fuera su peor enemigo. Me agarra de los hombros y me somete contra la estantería de la vajilla. Por un momento, me quedo tonta. Justo antes que su mano haga contacto con mi cara unas mano aparecen detrás de él. Son las de mi mamá.

 

Valentina: Mi mamá trata de volver a ser el centro de atención de la furia de mi papa. Lo logra. Corro hacia ella, con Natalia detrás de mí, y soy capaz de quitarla antes que la cachetada caiga en su lugar. La sostengo lo mejor que puedo, pese a que Natalia ahora es presa del brazo de mi papá.

 

Natalia: Sofía logra quitar a mi mamá. Yo le doy un pequeño empujón a mi papá para separarlo un poco. Nunca había sentido tanto miedo en toda mi vida. Los ojos caídos de mi papá muestran una rabia, incomparable. Si pudiera matar solo con la mirada yo ya estaría muerta. Sin saber cómo, él me tiene presa en su brazo. La vista que tengo es la de su codo. Cada vez hace más presión con la ayuda de su brazo izquierdo. Se me cierra la garganta. El oxígeno ya no llega a mis pulmones. Mis fuerzas no se comparan a las de él. A lo lejos escucho los gritos de mis hermanas y de mi mamá, suplicando que me suelte. Ya… no… puedo.

 

Daniel: 11:15 p.m. No tengo ninguna llamada perdida, lo que significa que mis papas ya están dormidos. Les voy a decir que vayamos a este restaurante. A mi papá le va a fascinar, sobre todo porque es de parrillada coreana. Igual a mis hermanas les va a encantar.

 

Entró a la garita saludando a los policías al pasar por la garita; cruzó la tercera a la izquierda y subo hasta llegar al tope. Giro a la derecha frente a un portón de negro gigante. Toco tres veces la bocina, por respeto a los vecinos: ya es algo tarde. Don Francisco, el guardián, sale corriendo sin terminar de abrir por completo el portón. Bajo la ventana y al escuchar que mis papás se están peleando salgo corriendo del carro. No me doy cuenta si puse freno de mano o no.  Entro a mi casa, paso la sala principal y miro a mi papá ahorcando a Natalia. No lo pienso dos veces y le doy en la frente.  No pienso en la puntería de mi puño.

 

Valentina: Me acerco a Natalia para ver cómo está. Cualquiera diría que se topó con el mismísimo diablo, ella diría que así fue: nunca se ha llevado bien con mi papá.  Me agarra la mano y se levanta lentamente.

 

La lucha es ahora en entre Daniel y mi papá. No hay tanto contacto físico. Solo gritos entre mi papá, Daniel y mi mamá. Todo porque la última vez que se pelearon Daniel terminó en  el hospital con un cirujano plástico arreglando su nariz. Igual que importa. Nunca está en la casa y le pela lo que pasa acá. A él sólo le importa salir con sus amigos. Lo mínimo que puede hacer es defender a mi mamá.

 

Sofía: No le pongo mucho atención a lo que sucede, quiero que se termine. Lo peor sería llevarlos a los dos al hospital y tener que responder a las preguntas del doctor. ¿Qué mentira les podría decir esta vez?  

 

Le escribo a Don Francisco para que llame a mi abuelito, el papá de mi papá, es el único que lo puede tranquilizar cuando está así. Me responde que está fuera de su casa recogiéndolo, él ya sabe cómo es esto. No va a tardar mucho en llegar. Vivimos en el mismo condominio.

 

Daniel: Ya no hay contacto físico entre ninguno, solo gritos. Mi papá repite lo desesperante que es mi mamá. Mis hermanas, en especial Valentina, se ponen brincona y está a un pelo de volverle a pegar a mi papá, pero Natalia la para. Sofía está en el teléfono, espero que hablando con mi abuelito para que venga a parar esto.  

 

No me gusta la violencia. La mayoría de veces trato de dialogar para solucionar los conflictos. Me tomó varios años aprender que es la mejor manera de  resolver un problema, cosa que aún no han aprendido mis familiares. Para ellos la única forma de terminar un conflicto es ignorándolo. Es frustrante esto: llegar a mi casa y seguir con el pensamiento erróneo que como único hijo es mi responsabilidad cuidar a mis hermanas y a mi mamá de mi papá. 

 

Natalia: La puerta de la entrada se abre y golpea la pared, parando a todos de sus acciones. Mi abuelito entra: Don Carlos. Solo mira a mi papá con cara de decepción y enojo. Se repite las escenas pero se revierten los papeles. Don Carlos riñe a mi papá de la misma manera en la que él nos regaña cuando está enojado, pero sobrio. Los ciclos siempre se repiten. ¿Por qué todos los hombres de esta familia tienen que ser así?

 

Valentina: Mi mamá nos aleja de ellos discretamente, sin levantar sospechas. Subimos las gradas al segundo nivel. Daniel se va a su cuarto sin decir una palabra; egoísta ni siquiera le importa ver que mi mamá esté bien. Mientras tanto, Natalia se va a su cuarto junto a Sofía. Yo me voy al mío con mi mamá. Debo dejar de temblar, tengo que estar bien por ella.

 

Sofía: Cierro la puerta de Natalia y le digo que no ha pasado nada. Todo está bien, no fue tan malo como los anteriores. Hay que comprender a mi papá, él también tuvo una niñez difícil con mi abuelito.    

 

Natalia: No entiendo cómo es que todo están tranquilos. Estoy harta de ese hombre. Solo que se atreva a hablarme mañana. Mi mamá se debería de divorciar ya de él. Un papá debe de cuidar a su familia no hacerle daño.     

 

Daniel: Cierro la puerta de mi cuarto. Esto no es mi problema. Los responsables de lo que sucedió son mis papas; ellos son los que lo tienen que resolver. Yo tengo mi vida, y voy a seguir con ella. Mi papá es un ser humano y también puede cometer errores.

 

Papá: ¿Dónde estoy?, ¿cómo llegué a mi cuarto?, ¿por qué me duele tanto la cabeza? Me levanto de mi cama y voy al baño. Paso enfrente del espejo de Gabriella, alto. Regreso y observó mi cara: llena de rasguños y un moretón en la frente. ¿Qué pasó anoche?  

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