#MotivaciónTenet: Cuando quieras cambiar al mundo

24/04/2019

Volví de nuevo a mi habitación, aquella en donde crecí. La habitación que me vio llorar y ser feliz. Volví después de tantos años de ausencia. Volví esperando conseguir respuestas de personas que ya no están ahí. Me senté en mi viejo escritorio y, con mis dedos, repasé todos los momentos que pasé en él. Casi podía percibir al pequeño niño que fui, lleno de esperanzas y sueños, ese mismo niño que solía ver al cielo todas las noches y pedía tener, algún día, la fuerza suficiente para poder cambiar al mundo.

 

“Algún día lo lograrás…” es lo que decía mi padre cuando me veía con mis deseos de grandeza y justicia. Cuánta falta me hace ahora que ya no está. ¡Estaría tan decepcionado de mí! Porque maté a ese niño lleno de esperanza. Lo olvidé, y como todos saben, el olvido es otra manera de matar. Dejé que sus sueños los lavara el tiempo, los sepultó la codicia que domina al mundo. Hoy, veinte años después de la muerte de mi padre, he vuelto a la habitación de ese pequeño, esperando encontrar a mi padre y a ese niño y pedirles perdón por fallarles, esperando que me ayuden a empezar otra vez. He vuelto porque me di cuenta de que me perdí, porque en algún momento del camino olvidé de donde venía y no supe a donde debía ir.

 

Luego de estar meditando y secándome las lágrimas ocasionales que inevitablemente brotaban de mis ojos, empecé a registrar todos los cajones del escritorio en busca de respuestas. Cuando estaba por abandonar la tarea, encontré un sobre blanco con ligeras marcas cafés por el tiempo. Era una carta de mi padre, fechada apenas unos días antes de su muerte. En ese entonces, ya casi no hablábamos, nos habíamos peleado. Ignoramos lo que estaba por suceder, no nos buscamos. ¡Qué poderoso es el orgullo y que tanto daño hace! 

 

La carta tenía por título "Cuando quieras cambiar al mundo". No podía creer que no la hubiera leído antes; sin embargo, lo que más me impresionaba era ver que él nunca había dejado de creer en mí.

 

La carta decía lo siguiente:

 

Cuando quieras cambiar al mundo:

 

Hijo, ya sé que no hemos hablado últimamente; pero, de alguna manera que no sé explicar, he sentido que debía escribirte esta carta porque creo que no alcanzaré a decírtelo en persona. Recuerdo aquel pequeño sentado en su escritorio, viendo al cielo a través de la ventana y pensando cuánto quería cambiar al mundo. De alguna manera, siempre he sabido que lo lograrías, es algo que se ve en los ojos, nunca mienten. En fin, siento que en estos años has olvidado a ese niño, lo cambiaste por los sueños que tú mismo describías como tonterías de adultos. Quiero que sepas que siempre he creído en ti, sé que tienes algo especial y que no puedes ser indiferente a las situaciones de los demás. Como verás en estos últimos años, el mundo se ha estado yendo por la borda: cada vez hay más muertes, más inseguridades, menos felicidad y menos esperanza. Un cambio es necesario; pero, como es obvio que el mundo es un lugar enorme, también ese cambio debe serlo. Así que, cuando quieras cambiar al mundo recuerda que primero debes empezar por ti. ¿Cómo esperas que los demás quieran cambiar si tu no les das un ejemplo a seguir? No olvides que no será fácil, ninguna cosa que valga la pena lo es. Así que, no te rindas, porque las cosas no estén saliendo como esperabas, no pierdas la esperanza de ver un mundo mejor. No te vendas, recuerda que el dinero no vale nada en un mundo roto. Siempre mantente fiel a tus metas y sueños, ellos serán tus mejores guías aún en las noches más oscuras. Recuerda que todos, como sociedad, debemos aspirar a la justicia, nunca busques hacer un cambio que no sea justo, no te aproveches de nadie. Entiende que el cambio NO necesariamente es progreso, cambiar solo por cambiar de nada sirve. Sí buscas impactar en los demás haz que el mundo mejore. Por último y más importante, recuerda siempre que el mundo mejora una persona a la vez.

 

 

Con esta breve, pero poderosa carta, mi padre me recordó que es nuestro deber como personas cambiar el mundo para bien. Si todos cambiásemos, aunque sea una persona, el mundo cambiaría de manera inimaginable, y todo cambio empieza en nosotros mismos. 

 

"Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo".

— Mahatma Gandhi (1869 - 1948)

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