Dios, tú y yo.

Encontré esta carta escrita por mí un año atrás, y hoy al leerla no le cambiaría nada... sigo teniendo los mismos pensamientos, sigo esperándote en esos besos; y... sigo pidiendo por ti.

Fuente: Pixabay.           

 

Guatemala 7 de diciembre de 2017.

 

 

El reloj marca las diecisiete horas con veintidós minutos y tres segundos, mientras los segundos siguen corriendo yo comienzo a escribir esta carta a corazón abierto. Dicha carta no es como cualquiera, no es la típica que se dedica a una persona en especial… pues esta de la dedico a ti, sin conocerte, sin buscarte, sin esperarte, pero déjame decirte que pido por ti.

 

Cada noche me recuesto sobre mi recámara, me persigno y entablo una conversación con Dios y la Virgen María, les hablo de mis hábitos diarios y de cómo algo me salió bien, o algo salió mal, pero también les hablo de cómo pude manejar la situación… cada día trato de cambiar el tema y agradecer por todo lo que tengo en mi vida. Pero, siempre pido por alguien en específico, por ti.

 

No te conozco, no sé si tengo que esperar a conocerte, o si ya te tengo presente en mi vida… le pido a Dios que estés cumpliendo todos tus sueños, y que en cada uno de ellos puedas sentir que te apoyo desde el fondo de mi corazón y me siento orgullosa del hombre en el que te estás convirtiendo.

 

No te he visto nunca, pero le pido a Dios que el día que te conozca lo sienta en mi ser, que podamos reír sin parar y hablar de diferentes temas al mismo tiempo sin quedarnos en un silencio incómodo.

 

No te estoy buscando, los tiempos de Dios son perfectos, y me queda la vida que sea necesaria esperarte para poder disfrutar del camino que nos espera juntos, sirviendo a Dios y guiando a nuestra pequeña o grande familia de la misma manera en la que nuestros padres nos están guiando.

 

Le pido a Dios por que seas tan libre como yo lo soy, que nadie te quite la esperanza de alcanzar lo que te propongas, y que cuando lo intenten les demuestres que están equivocados. Le pido también porque cuando nos crucemos en el camino del otro estemos listos para amarnos, que seamos tan transparentes que parezca que nos conocemos de hace años.

 

No te conozco, pero le pido a Dios que lo ames tanto que puedas amar a alguien más, que la relación con tu familia sea como la mía… que lo más importante en una relación sea tener una conexión con Dios. Aún no te conozco, pero quiero decirte que cuando te conozca seré yo… y no podré evitar intentar hacerte sonreír y reír, querré escribirte una y mil canciones, pero por favor no te asustes cuando te dedique mis escritos, porque si ahora que no te conozco me inspiras no quiero imaginar lo que logres cuando te tenga a mi lado.

 

No te conozco, pero quiero decirte que no aguanto las ganas de poder sentarnos a ver el atardecer y hacer un picnic, de esos que jamás he tenido y siempre he querido… y poder cantar cualquier canción que se nos pase por la mente, o simplemente inventarnos una que termine siendo la mejor canción de nuestras vidas.

 

No te estoy esperando, pero indiscretamente lo estoy haciendo, porque nadie más lo sabe… pero mis besos los estoy guardando para ti, desde hace un poco más de un año, y aunque me digan que no vale la pena la espera, créeme, lo vale cada segundo. Y tampoco siento que te estoy esperando al no aceptar tener citas, pues ningún chico me ha convencido de poder llegar a los talones de las expectativas que Dios me ha mostrado en sueños…

 

No sé quién eres, pero quiero decirte que me estoy preparando, quiero ser tu mejor apoyo, tu mejor compañía y tu mejor alegría. Quiero ser esa persona de la que estés orgulloso de poder presentar, pero sobre todo quiero ser esa persona que responda a las oraciones que hayas tenido con Dios.

 

No te conozco, pero te digo que sé que Dios es tan grande que tiene un plan perfecto para ambos, y que nuestra historia de amor no la separará el hombre, quiero decirte que ansío el día en el que pueda caminar hacia el altar y te encuentre a ti allí, esperando por mí. Sin embargo, me he saltado una parte… quiero decirte que no tengo idea de cómo va a ser esa propuesta de matrimonio, pero que no me importa en lo más mínimo, porque mientras estemos juntos todo será perfecto.

 

No sé quién eres, pero prometo encontrarte, y cuando por fin te encuentre prometo no dejarte ir, y luchar por enamorarte día a día… y por último quiero decirte que pido porque nuestra relación no sea solamente una emoción, sino una confirmación; pido porque no te confundas de camino y que pueda esperar el momento justo para que tú y yo nos encontremos; pero también pido porque en la espera no te enamores de alguien que no te convenga, solo por soledad.

 

Hoy y siempre, pido hasta el momento que te encuentre que tu fe esté en la cima de tu vida, para que puedas ser esa persona apasionada por Dios, esa que tanto anhelo. Mientras tanto, sigo mi camino, tú sigues el tuyo, y algún día leerás esta carta, pueda que antes de saber que eras tú, o cuando estemos juntos… por el momento no me detendré ni me callaré… porque ahora mi prioridad y la tuya antes de conocernos es amar a Dios, cumplir su voluntad y esperar en él una respuesta… para que después podamos ser Dios, tú y yo.

 

 

♥/m

 

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