No estamos de acuerdo, pero no te odio

15/10/2018

 

No estamos de acuerdo, pero no te odio. Al contrario, te sorprenderías si te digo que tenemos más cosas en común de las que imaginaste, y por eso sé que podríamos llegar a querernos; estamos llamados y programados para eso, para amar.

 

Este texto viene en respuesta a una columna que escribí el 09 de octubre, justo hace una semana, que me llevó por un remolino de diversas posturas, muchas de las cuales desembocaron en insultos hacia mi persona e incluso deseos de muerte. Y aunque no es la primera vez que sucede esto, ya que tengo mi espacio en República como columnista desde mayo de 2015 y soy periodista (por lo que estar sumergido en el caos ya es parte de mí), si es la primera vez que sucede así, de esa manera, con tanto odio detrás y reacciones tergiversadas. Pero por esa razón, consideré escribir esto, como aclaración, lección y respuesta, pero sobre todo como mensaje de paz. 

 

Desde que inicié como columnista, comencé la tradición y ardua tarea de escribir para un amplio público que poco a poco me fue queriendo u odiando,  pero sobre todo leyendo. Escribir es mi forma de expresión y ya sea en columnas de opinión, historias cortas o canciones, hacerlo me hace feliz como al pintor pintar y como al futbolista disputar un partido. También quienes me conocen y quienes me leen (que no siempre son los mismos) saben que mi pluma suele ser polémica, porque siempre he procurado decir las cosas como las pienso y no he sentido ese miedo a expresarme sobre cuestiones complicadas. Las pruebas están en el archivo de República y yo les menciono algunas columnas como:  "Críticos de verdad y no víctimas del sistema", "Ganamos la batalla contra el barco de la muerte", "Aborto y gays, peras con manzanas", "Estimado don Clemente, si me permite", "Insultar al presidente demuestra tu pobreza de educación", que no han estado exentas de opiniones contrarias y que por ello se podría decir que conozco bien cómo serán las reacciones luego de colgar un escrito en la web. 

 

Sin embargo, mi última columna me ayudó a entender el problema de raíz en los discursos de odio publicados, las amenazas de muerte y falacias ad hominem en mi contra: quienes se sintieron atacados por mis palabras, pensaron que los atacaba a ellos y no al problema en general. Quizás fue mi tono (siempre directo y sin tapujos) el que pudo haber abierto las puertas a la mal interpretación. Quizás. Pero la idea de que "si no estás conmigo, estás en mi contra" se apoderó de los teclados de diversos smartphones y laptops y quiero aclarar que esto no es así, al menos no de mi parte y me entristece pensar que muchos realmente piensan así. 

 

No pretendo retractarme de las palabras de mi columna, puesto que sostengo mis argumentos. Tampoco quiero, en este espacio, hablar del tema. Lo que quiero es que usted/vos/tú que no estás de acuerdo conmigo, estés dispuesto a sentarte a discutir y a que expresemos nuestras ideas no con ánimo de argumentar en contra, sino con el afán de aprender. Creo firmemente que todos podemos aprender más de algo de los demás, sin importar sus creencias, inclinaciones, ideologías, educación o sesgos. Hace casi un año publiqué una columna de opinión en República relacionada con esto y la cito aquí: "Pareciera que vivimos en una época en la que defendemos con garras la libertad de expresión, pero si alguien dice algo que no compartimos, estamos dispuestos a atacarlo con las mismas garras, dando los golpes más bajos y utilizando las armas más desastrosas (en sentido verbal, por el momento). ¿Dónde está la coherencia? Soy partidario de la frase de Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”. Esto, también lo sostengo hasta ahora. 

 

Nadie vino al mundo para ser amado por todos. No somos "moneditas de oro" y tratar de agradar a cada persona que se nos cruza en el camino puede ser desgastante e incluso corromper lo que somos. Pero creo que todas las personas, sin importar las diferencias abismales que tengamos, podemos encontrar un valor común. El diálogo es la manera más efectiva, positiva y pacífica para cambiar el mundo y existe, precisamente, porque habemos 7, 656, 866, 366 personas en este planeta que no pensamos exactamente igual, porque somos completamente distintas y es esa variedad de opiniones e ideas las que hacen del ser humano una criatura sorprendente. ¡Qué aburrido sería vivir en un mundo en el que no haya un debate claro de posturas! ¡Qué triste sería saberlo todo y estar en "lo correcto" siempre, sin que haya oportunidad de que otro ser humano aporte luz a nuestro pensamiento!

 

Por eso, dialogar es un arte y hemos sido llamados para ser sus artistas, pintando con los colores que más nos gusten, con los que nos representen. Te invito a que nos tomemos un café, un té, o una cerveza y conversemos. Bajo el lema "No estoy de acuerdo, pero no te odio", quiero aprender y quiero enseñarte. ¡Dialoguemos! Yo invito a la primera ronda. 

 

#NoEstamosDeAcuerdoPeroNoTeOdio

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