—¡Adrián! ¡Levántate! Hoy tienes tu agenda llena —exclamó Andrómeda, la cápsula del sueño de Adrián Betancourt.

 

Después de abrir sus ojos con un destello, la voz robótica le hizo la rutinaria pregunta de todas las mañanas.

 

—Adrián, ¿qué quisieras vestir hoy? —dijo con el mismo tono de siempre.

—Poneme mi camisa favorita y mis zapatos nuevos. El jeans azul. Hoy será un gran día —respondió el niño con una sonrisa de oreja a oreja.

 

La cápsula lo envolvió y en menos de cinco segundos, su ropa estaba perfectamente arreglada en su cuerpo. De un brinco, Adrián salió de ese cilindro de descanso y corrió a la cocina.

 

Casi tropezando con los jarrones del pasillo, llegó a la cocina a programar el desayuno. Su mirada se fijó en el microondas. Presionó la opción de omelette. Después de un minuto, el platillo ya estaba caliente y listo para comer.

 

Al finalizar su primer aperitivo del día, se percató de que su padre continuaba en el mismo lugar que la noche anterior. Seguía revisando los holoplanos de su nuevo proyecto que estaba siendo financiado por TecnoVisión, una de las empresas más prestigiosas de tecnología. Necesitaba crear un nuevo instrumento para los videojuegos de realidad virtual: un óculo que les permitiera experimentar estos pasatiempos a los invidentes. Era una innovación nunca antes vista.

Fuente: Unsplash

 

—¿Papa, no has dormido en toda la noche?  —preguntó.

—¡Ay, mijo! Es que si no terminamos para el lunes nos suspenden el financiamiento del programa.

—Estoy seguro de que terminarás pronto, papa. Esta noche no me esperes para cenar, iré a jugar a Zona Virtual con Simona y Pedrito. Hoy volveremos a ser niños —dijo Adrián.

¿Otra vez con la Kunil? —le cuestionó, con la ceja fruncida.

—Sí, papa. Es mi amiga, no tiene nada de malo.

—Va, solo no vengás muy tarde.

 

Cuando Adrián cerró la puerta, su padre retomó su trabajo. Se fijó en el prototipo. Luego de un profundo suspiro, llevó sus manos a su rostro. Sabía que los lentes no podían incluir errores. Si fallaban, perdería el proyecto y quizás su empleo. Después de todo, no era el único en el mundo que intentaba crear esa nueva tecnología.

 

***

Adrián atravesó la ciudad en veinte minutos de teleférico. En ese viaje, siempre pensaba en los relatos de su papá sobre cómo todos pasaban horas en el tráfico automovilístico. Pero era algo del pasado. Con la misma sonrisa de la mañana, Adrián se bajó del transporte para asistir a sus clases en la universidad. A primera hora, le tocaba ir a una conferencia sobre emprendimiento virtual en el aula G302, cerca de los laboratorios de genética de los estudiantes de medicina. Era una ponencia ajena a lo que estudiaba –arquitectura holográfica–, pero le sonaba interesante y no podía perdérsela. En el camino se encontró a sus amigos, Pedrito y Simona.

 

—Simona, ¡qué bonito tu traje! ¿Es nuevo? —le preguntó Adrián.

—Sí, gracias. Mi abuelita me lo trajo como regalo de Poptún.

—Bueno, ¿hoy vamos a jugar en Zona Virtual, verdad? —dijo Adrián.

—¡Sí, ya quiero que llegue la noche! —exclamó Simona.

—Sí, vamos, aunque me cae mal que yo no pueda jugar. Los acompaño a comer —mencionó Pedrito. Aunque él era una persona con discapacidad visual, esto no impedía que se uniera a los planes de sus amigos.

—Perfecto, pero lleguemos antes a nuestro clásico punto de reunión —propuso Adrián.

—¡Genial! —dijeron Simona y Pedrito al unísono.

 

Luego del acuerdo, Simona fue a la cafetería. Necesitaba llegar temprano porque la fila para programar las órdenes en el robot de McDonald’s siempre se hacía interminable. No podía perder el tiempo, ya que después debía ir a su clase de cálculo avanzado y también a impartir tutorías de matemática. Pedrito, con su bastón inteligente, empezó a apuntar a su alrededor para saber qué dirección tomar y llegar a la parada del teleférico. La voz le dijo que debía caminar quince pasos a su derecha y luego diez a su izquierda. Así lo hizo. Por su parte, Adrián corrió al aula donde debía estar desde hace cinco minutos.

 

***

Un instante después de que Adrián ingresó al salón, el profesor Jiménez entró a la clase.

 

—Disculpen el retraso, mi silla de ruedas se trabó en los rieles eléctricos que están marcados en la universidad. ¡Espero que los arreglen mañana! —exclamó.

—Disculpe profesor, ¿hoy nos hablará el señor Zhang? —preguntó un alumno con la mano en alto.

—¡Claro que sí! Justamente eso les iba a decir. Guarden sus proyectores portátiles —solicitó el señor Jiménez—. Hoy le prestaremos atención a esta eminencia china —aseveró el profesor.

 

El maestro aplaudió para apagar las luces. Se colocó frente a la pared junto a la ventana y presionó el botón de las holoconferencias. Frente a un grupo de ojos muy abiertos, el holograma del experto chino apareció en el aula. Después del acostumbrado saludo, el señor Zhang inició su explicación sobre las nuevas tecnologías de los videojuegos de realidad virtual. El tema era los nuevos lentes que numerosas empresas estaban tratando de desarrollar alrededor del mundo.

 

Justo al escuchar las palabras de ese genio de la tecnología, Adrián recordó el arduo trabajo de su padre en la casa. Quizás la información sería útil para el proyecto que estaba intentando llevar a cabo, así que comenzó a grabar todo lo que pudo en su proyector portátil. El profesor Jiménez había pedido que lo guardara, pero se trataba de algo importante.

Fuente: Unsplash

 

Al término de la conferencia, Adrián emprendió su camino al punto de reunión con Simona y Pedrito: la heladería DigiPops. Era la parada obligatoria. Desde niños, les encantaba que podían disfrutar los sabores que ellos mismos creaban en las máquinas digitales del lugar. Además, les parecía especial, pues fue la primera heladería de la ciudad que capacitó a todos sus meseros para que pudieran hablar en lenguaje de señas. ¿Quién hubiera pensado que, después de DigiPops, la mayoría de restaurantes ofrecerían ese servicio? Fue algo impresionante. Mientras se encaminaba al lugar, los pensamientos de Adrián se concentraban en la potencial ayuda que le daría a su padre.

 

***

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

IDEAS RELACIONADAS

Please reload

IDEA DESTACADA

Resoplo, suspiro

1/1
Please reload

MÁS IDEAS

Resoplo, suspiro

1/3
Please reload

SÍGUENOS

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon

© 2018 por Tenet Ideas. Creado por Grupo Goga

Ciudad de Guatemala, Guatemala.

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Twitter Icon