#ViajesTenet: Monte Saint-Michel, el mejor tesoro de Normandía

19/08/2018

Conocí Saint-Michel el verano del 2018 espontáneamente. Estaba en París con mi tía y de súbito Remi, un amigo bretón, me invitó a visitarlo. Tomé un tren TVG en París-Montparnasse a las 7:00 para Rennes. Encontré a Remi en la estación de trenes y a las 9:45 tomamos un bus para Saint-Michel.

 

Al ser un islote, puedes explorar todo en 4 o 5 horas. En el mismo trayecto puedes pasar por otros lugares como el Desembarco de Normandía, Saint Malo o Rennes.  Cuando estés en Francia, el Mont-Saint-Michel es un sitio nada trillado que definitivamente debes conocer.

 

Esta isla rocosa en la costa de Normandía sirvió como abadía de monjes benedictinos durante la Edad Media Baja, fortaleza inexpugnable ante los ataques de los ingleses en la Edad Media Alta, prisión de alta seguridad durante la Revolución Francesa y destino turístico desde la Revolución Industrial.  De hecho, el mismísimo Víctor Hugo dijo:

“El Mont-Saint-Michel es para Francia lo que la Gran Pirámide es para Egipto”. Hoy en día el Monte Saint-Michel es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y el segundo sitio de Francia más visitado.

 

 

Tanto desde el parking como desde la parada de autobuses, tendrás que atravesar la bahía que rodea al monte tomando un shuttle gratuito o caminando 2,5km (40 minutos aproximadamente).

 

 

El camino al monte es muy vistoso: pasarás por praderas, verás el pueblito medieval a los pies de la roca y en la cima, un castillo coronado por un dorado arcángel San Miguel. También te asombrarás por la casi infinita bahía, el graznido de mil gaviotas y el rumor de la brisa pegándote en la cara.

 

 

Entrando a la ciudad llegarás a la Grande Rue donde están las tiendas de souvenirs y los restaurantes más populares, como La Mére Poulard, famosísimo por la elaboración y sabor de sus omelets, aunque a mi gusto, excesivamente caro.  He de decir que en Saint-Michel los bocadillos, el agua y prácticamente todo es costoso, por lo que si tienes un presupuesto de estudiante será mejor que lleves comida y agua en tu mochila.

 

 

Caminar a la abadía es entretenido atravesando escalinatas y callejones estrechos. Llega a la muralla y asómbrate de los paisajes surreales. Pasa por las casas medievales con sus estructuras de madera aún preservadas y descubre el cementerio, más encantador que fantasmagórico.

 

 

Qué ver en Saint-Michel

 

La abadía es sin duda la mayor atracción de Saint-Michel, no importa si no eres religioso, esta no es cualquier iglesia: aquí los susurros de los monjes aun vibran en las columnas húmedas de la cripta.  Dentro del claustro te sentirás en Hogwarts. Desde La Terraza Oeste tendrás una vista tremenda del Canal de la Mancha. Lo mejor es que si eres residente europeo y menor de 25 el acceso a la abadía es gratuito.

 

Después de visitar la abadía desciende a través de sus jardines hasta la salida y si hay bajamar date un paseo descalzo por los lodos de la bahía (Cuídate de sus arenas movedizas).

 

 

En Saint-Michel vives la brutalidad de las grandes mareas. Durante la pleamar, en cuestión de pocas horas la bahía se inunda y el peñasco se convierte en una isla tal cual. En algunos días la altura de la marea sumerge el puente y el único medio de transporte es en canoa. 

 

 

Visitar Saint-Michel es impactante a la vista, refrescante al tacto; no es parecido a nada que jamás hayas visto. La ingeniería humana lucha día a día para proteger el peso de la Historia del poder imbatible de la Naturaleza.

 

 

Fotografías en colaboración con Rémi Lonon

 

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