#GastroTenet : Nikkei para el sibarita que llevás dentro

Hermano proletario, date un lujo y acércate a Nikkei. No dudés, lo merecés.

 

Soy de los que cree que nadie puede irse de este mundo sin probar los manjares gastronómicos que el género humano ha creado. Y Nikkei es una opción que debés probar. No pensés en el precio, por una vez en la vida, date un lujo.

 

Ahora que se avecina el Bono 14, desprendete de lo habitual y llegá a Nikkei. Este restaurante es para conocer sabores nuevos, es comida fusión (Asia-Perú) y te garantizo que gustos como el jengibre, leche de tigre o el pisco son algo que te va a sorprender.

 

Podría parecer que los platos no son accesibles, podrías decir que no te vas a llenar y no vale la pena. Es eso precisamente, es en ese paradigma en lo que debés de reflexionar. Este tipo de restaurantes no son para comer hasta la saciedad. Son para vivir una experiencia gastronómica, ideal para citas o cenas de negocios. No lo olvidés, vivir comiendo lo mismo aburre.

 

 

Si lo que buscás es una cubeta de arroz chino por Q75, encontrarás muuuchas opciones en el mercado; si lo que buscas es una olla de ceviche por Q125, lo mismo, seguro ya tenés tu cevichería favorita, es decir, yo tengo la mía, eso es lo más normal. El sushi se puso de moda hace unos años y si buscás medallones de sushi, hay de todos sabores y colores, hasta en los supermercados encontrarás. La oferta nacional es basta.

 

Pero entonces ¿por qué invertir dinero en comida? ¿tanto vale una experiencia culinaria? Pues sí. Es por aquello de “lo comido, lo seguro”. Sí vale la pena. ¿Conocés el sabor del foie gras, en sushi y con atún? pues creeme, te va gustar invertir en esta experiencia. No hay mejor forma de conocer otras culturas que con la comida.

 

Hagamos cuentas….

 

No vengo a meter paja. Una sentada en Nikkei para dos personas sale a Q550 (propina incluída) y vale hasta el último centavo.

 

PERO….

 

Si vas a decir que para eso mejor comprás cuatro libras de lomito y hacés un churrasco en el patio de tu casa, pues digamos que sos de los que apuestan por lo tradicional...

 

Igual, podría pasar que se te venga la idea de que con eso te sale un Pepián bien sabrosón, y te queda para las frías, pues es muy probable que nunca rompas paradigmas alimenticios.

 

La invitación acá es a explorar otros sabores y para eso hay que pagar. No nos engañemos, el solo hecho de comer es un lujo. Es algo que no hay que olvidar.

 

Acerca de lo que comés:

 

Inicias con dos bebidas: Sandía Limeña (Q25) y un Nikkei Rose (Q55). Bebidas refrescantes y en el caso del Nikkei Rose con un ligero tono de alcohol. Hay que darle tranquilo, beber por sorbos.

 

De entradas una Wakame Salad (Q65). Hacé de cuenta que es poco más de dos taza de ensalada de halgas. Entiendo que son hojas rehidratadas acompañadas de una salsa que te recuerda sabores a miso y vinagre, azúcar (quizá). Las semillas de ajonjolí le dan una textura interesante.

 

La opción dos de entrada es el Bao Bao de entraña (Q75). El bao es un pan esponjoso y blando servido en una vaporera de bambú. Cada uno de los dos baos que incluye la porción trae quizá dos o tres onzas de entraña, con la sal justa, y con una salsa de chimichurrí que no es tan fuerte al paladar.

 

De plato fuerte un Rollito Acevichado (Q105), si la memoria no me falla son diez piezas de puro sabor fusión. Crees que conocés el sabor del sushi, pues este es, como su nombre lo anuncia, la mezcla del sushi con el ceviche, una fusión para suspirar.

 

A eso le sumamos un Lomito balsámico de 9oz. (Q155). Dos medallones de lomito (término medio, no aceptés otro) sobre una cama de pure con wasabi. Agregale unas verdurillas salteadas con hongos: sabores de ensueño. Finalmente, una coca light de Q15, solo para matar el antojo.

 

 

El servicio lo defino con una palabra: exacto. Desde la host, el gerente y los meseros. Es una maquinaria engrasada. Todo funciona como debe ser, con la amabilidad justa y atención que te hacen sentir como un amigo de la casa.

Una vez, pedí un trago que me resultó realmente amargo y picante. La descripción lo decía, pero no pensé que fuera tan literal. Pero como lo pedí, pues me lo tragué.

 

Al terminar y pedir la cuenta, me preguntaron ¿Cómo estuvo todo? y respondí.

 

“Meeeeh, pues ese trago si me pareció muy amargo, al descripción lo decía, lo sé. Pues, lo digo porque me preguntan. No lo tome a queja por favor. Solo, no me gustó”.

 

El mesero se retiró. Regresó el gerente y me preguntó por mi experiencia. Insistí que no era nada malo, solo que no me gustó el trago. La conversación sobre mi experiencia me sorprendió. Sentí que en realidad me estaban tomando en cuenta.

 

Desde entonces, cada vez que he tenido la suerte de regresar, el gerente me pregunta por mi experiencia. Entendés aquello de la experiencia personalizada. Finalmente, si lo tuyo no es el ceviche o la carne roja, pues te recomiendo el Tokio Roll o el Tokio Limeño. Los tiraditos es una muy buena forma de empezar, o el trío de cebiches, una suerte de tres degustaciones de sabores distintos y envolventes.

Ir a comer a Nikkei miralo como un regalo de vos para vos. No lo dudes, comé, disfrutá, vida solo hay una.

 

 

 

 

Sobre el autor:

 

 

 

Gabriel Arana Fuentes quería ser actor y solo llegó a periodista. Escribe desde 2002 en periodismo de cultura, espectáculo, internacional y de variedades. Ha publicado en medios de Ecuador y Alemania, y, luego de explorar las entrevistas en vivo, ahora, su vertiente es el Periodismo Gonzo, lo publica y lo edita en gonzoxgonzo.com.

 


También escribe de cine para Diario de CentroAmérica… ah, sí, y está desempleado. 

garana.fuentes@gmail.com

 

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