#MamásTenet: Mamá, mi mayor sueño en la vida

12/05/2018

Tengo muchos recuerdos guardados en mi mente desde antes de cumplir los cinco años, quizá. No lo sé. Con seguridad sé que los recuerdos a partir de los ocho, ya los tengo claros. Pero en esos recuerdos cuando ni podía hablar bien, aparece mi papá, mis hermanas, mis primos, lugares, comidas, aventuras y canciones que, a pesar de ser un recuerdo difuso, existe.

 

En esos recuerdos estás tú, siempre como por requisito para volver unos años atrás. Recuerdo tu olor y tus vestidos tan femeninos y lindos. Recuerdo tus zapatos, los que no nos gustaban porque una vez se mancharon de aguacate. Recuerdo las mañanas viendo Heidi y las tardes cantando canciones de Creedence Clearwater o Bachman Turner Overdrive. Recuerdo la canción "Chiquitita" de ABBA y la vez que me dijiste que iba a ser nuestra canción. Recuerdo muchísimas cosas sola junto a ti y otras más felices junto a mi papá y Mari. 

 

Y ya sé que ni tú ni yo creemos en los días de algo ni en días especiales para regalar un detalle o decir cuánto nos queremos. De ti aprendí a no ponerle atención a las cosas materiales. Pero eso no quita el deseo que tengo de escribirte algo, de vez en cuando.

 

 

Recuerdo una vez que escribí en mi diario que "ojalá me muera yo antes que mis papás", de lo mucho que los quería. Y es que no me imagino una vida sin mi familia, sin ti. Como amnesia, desaparecerías y creo que sería uno de los dolores más intensos que podría sentir. Sin embargo, dejé de escribir esa vez justo cuando me llamabas para comer.

 

Toda tú me recuerdas al hogar, un buen hogar y una buena familia. Por eso no hay forma de agradecer (a ti y a papa porque todo lo que soy es gracias a ustedes. Pero hoy hablaré de ti). Es gracias a ti que tengo esa aspiración sobrenatural por lo que no es de esta tierra. Desde pequeña me juntaste las palmas y me enseñaste a rezar cada día. Es gracias a tu ejemplo que me encantaría cocinar para mi esposo y dedicar mi vida a cuidar de mis hijos (aunque tu y yo sabemos que las cosas cambian y puede que lo mío no sea una familia). 

 

Es gracias a ti que aprendí a ver a Nuestro Señor en cada persona y que cada palabra, acto y pensamiento que salga de mí sea para Dios. Es gracias a ti que dediqué horas completas al estudio, para sobresalir porque ese era mi deber como hija. ¿Te acuerdas de las madrugadas con el libro de ciencias? ¿Los cuestionarios? Estudiaste con nosotras de nuevo la primaria y secundaria. Es gracias a ti que entendí que lo que yo llamaba "sobreprotección" era lo correcto. Es gracias a ti, y a esas llamadas a las 7 de noche diciendo "¿Dónde estás?" que lo hacías por mi bien.

 

Es gracias a ti que sé lo que significa de verdad ser una mujer, mejor dicho, una dama. Es gracias a ti que respeto cada célula de mi y de los demás. Es gracias a ti que aprendí del silencio y sus ventajas, que era mejor callar y rezar que gritar e insultar. Es gracias a ti que conozco el verdadero amor, ese que solo se encuentra en Nuestro Señor. El verdadero amor que se traduce en sacrificio y entrega por alguien más. Es gracias a ti que sigo creyendo que el amor de esposos existe, porque has rezado por mí y él desde que me tenías en el vientre. 

 

Es gracias a ti que, aunque recesivo, tengo el gen del orden y disciplina. Aunque cada día me recuerdas que tengo que arreglar mi cuarto, lo encuentro ordenado por ti. Es gracias a ti que tengo este color de pelo tan hermoso y el gusto por la buena música (infinitas gracias por eso). Es gracias a ti que aprendí que cada vez que caía, debía volver a empezar rápido. Es gracias a ti que disfruto las películas más inocentes y de Santos, sí, aunque los vestuarios sean pésimos. 

 

Es gracias a ti que mi mayor sueño sea, si soy madre y esposa, llegar a ser como tú. Madre, ser como tú es mi mayor sueño. Y aunque muchas veces me perdí, te grité y te decepcioné, mi amor por ti sigue intacto. Aprovecho estas letras también para pedirte perdón por esos desvíos.

 

Gracias por darme la vida y por dejar tus pisadas adelante para que yo las siga. Siempre protegiéndome. Sí, tú. Mi mayor sueño. No es ser increíblemente adinerada o verme espectacular. Es simple y espiritual: ser tan buena en lo que soy como lo has sido tú en estos últimos 22 años...y desde antes. Desde que Dios te pensó y te imaginó como mi madre. 

 

¡Gracias a la Madre del Cielo por una excelente madre en la tierra!

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