Congruencia: Un consejo para un hombre desesperado

Hola, mi nombre es Lucía y el siguiente relato lo escribimos con el permiso de la persona, con quien decidimos que podía ser de ayuda para alguien que estuviera pasando por lo mismo. ¡Ojo! Que este consejo aplica igual para las mujeres.

 

 

Hace unos días, un compañero compartió en un grupo religioso de amigos cercanos una foto en donde una pareja de conocidos mostraban alegres su compromiso. Recuerdo que la foto iba acompañada de varios emojis de caritas llorando. Le contesté: "??" Respondió: "Me está dejando el tren. ¿Es mucho pedir que me pase algo así?". Le puse caritas riendo, de esas que se desternillan de risa.

 

Este era el momento para decirle todo lo que sus amigos habíamos querido decirle desde hace muchos años. Algunos habían intentado antes, pero fracasaron. Para poner al lector en contexto, Sebastián (lo llamaremos así) era un hombre de la calle. Estaba fuera de su casa el 80% de la semana. Se la pasaba en bares, pero siempre había uno en la zona 10 al que iba con más frecuencia. Era su favorito. Lo era porque ahí llegaban los mejores "traseros" (mejoraré unas palabras también) y conocía a un buen dealer de esas sustancias que la juventud de ahora conoce antes de conocer la extensión territorial de su país. No tenía novia porque decía que "cada semana es una diferente". 

 

A sus 27 años, ya tenía varios apodos y un historial que todos sus "amigos" parecían envidiar. Las historias que escuchábamos de Sebastián siempre terminaban en un hospital o en algún cuarto de un desconocido entre vómitos, pastillas y botellas en el suelo. Venía de una familia estable económica y emocionalmente. Perfecta, de esas que pintan en los libros de niños. Iban a la iglesia los domingos (un 10% de la semana), pero quien conocía a Sebastián sabía que su estilo de vida no tenía nada que ver con lo que él decía creer. Sus "otros amigos", como él llamaba a los de nuestro grupo, habían dejado de acompañarlo en sus salidas y le aconsejaban un camino contrario al que Sebastián recorría.

 

Era ahora o nunca, nos dijimos sus otros amigos. Para no armar un lío en el grupo y evitarle al resto las molestas notificaciones, decidí hablarle en un chat individual. En nombre del resto (tres personas más, ni crean que es un cuchubal), le pregunté qué le pasaba. Me dijo que ya estaba harto del amor; entre otras cosas, que quería una "chava de casa". En ese momento, no me importó si se enojaba o no. No me importó que lo conociera de antes. No me importó que las veces anteriores los consejos le habían entrado por un oído y salido por el otro. Para mí fue más importante que nos escuchara. Empecemos, pues. 

 

"Puede que lo que te vaya a escribir ahorita no te vaya a gustar, pero la verdad no me importa lo que pensés de mi. Solo quiero que lo leas porque de verdad, aunque no somos muy amigos, te conocemos de hace rato y pues,  a la larga sos parte del grupo.

 

Te puse las caritas en el otro grupo porque sí, me dio risa. Empecemos por lo primero. Tenes 27 años pues, si pensás que a esta edad ya "te está dejando el tren" y que nunca vas a vivir una historia de amor verdadero estás equivocado. ¿En serio? Ni que estuvieras en lecho de muerte. Estás joven para lo que sea. Si te toca vivir una historia de amor, te va a tocar cuando sea. Pero quiero que te des cuenta que no podes forzar nada. Si es para ti, Dios la pondrá en tu camino. Con esto paso a lo más importante de este mensaje.

 

Me decís que querés una "chava de casa". Perdón, pero hasta ahora, no tenés derecho de pedir una mujer así. No podés andar por la vida lamentándote de tu triste vida amorosa cuando en realidad todo este tiempo te ha pelado todo; no te importa lo que pase contigo ni con los demás. No te importa hacerte daño ni hacérselo a otros.

 

Me dijiste alguien que de verdad vistiera de blanco el día de su boda, pero tú nunca has durado ni seis meses con una misma mujer. Para ti el sexo es diversión de una noche y ya. Te encanta compartir fotos de mujeres casi desnudas, ¿qué crees que te diría ella si se las mandaras? Me dijiste que querías una mujer que no anduviera en bares ni que cuando te besara le sintieras olor a alcohol, pero tú terminas cada noche arrastrándote en el suelo entre vómito y cervezas. Tu sugerencia de diversión es siempre "vamos por unos 'chelillas'".

 

Me dijiste que querés una mujer que te acompañe a la iglesia los domingos, pero tú solo vas por compromiso y no creo que reces tu Rosario todos los días como te gustaría que ella lo hiciera. Me dijiste que querías una mujer fiel que no fuera celosa, pero tú carta de presentación es tal bar porque "ahí van los mejores traseros". ¿De verdad crees que a esa mujer perfecta le va a gustar que "le arrimen el chile", como decís tú? Me dijiste que no querías a una mujer que causara problemas, pero un gran porcentaje de tu vida social termina llamando a una ambulancia o con un desmadre en una casa en Pana. Prácticamente, lo que quieres es una persona opuesta a ti en todo sentido.

 

Y ya te lo hemos dicho, pero no podes andar pidiéndole a Dios que te mande lo mejor de lo mejor, cuando en realidad te has portado como lo peor de lo peor. Pero ya es hora de que te des cuenta de que has desperdiciado tu vida, tu juventud. Has ido de universidad en universidad, de fiesta en fiesta, de bar en bar, de mujer en mujer y lo peor es que, hasta ahora, parece que te pela."

 

Seguía en línea. Excelente. Continuemos.

 

"Esa fue la parte fea. Pero ahora la bonita es que estás a tiempo de cambiar tu rumbo. Si de verdad de pone tan triste que no estés viviendo algo tan bonito como lo que pusiste en la foto, ahorita es cuando podés empezar a trabajar por eso. Todos, absolutamente todos, sin importar qué han hecho en su vida, merecen lo mejor de este mundo...y el otro, como tu y yo bien creemos. 

 

No te voy a repetir mil veces más que es la hora de vivir en congruencia con lo que creés...de vivir en congruencia con lo que querés para tu futuro. Eso ya lo sabés, pero solo falta que querrás vivir así. Tu sos mucho más que una noche de tragos que ni te acordás, sos más que un "agarre" de alguien. Tu tenés muchísimo que ofrecer, pero estás desperdiciándolo. La mujer que tú querés no la vas a encontrar en un bar. Tampoco la vas a encontrar en una pantalla. Ella nunca te va a llevar a una fiesta, al menos no como las tuyas. 

 

Me importa poco si te enojas, total no es mi vida de la que hablamos. Pero sí te conozco y tengo la obligación de corregirte en lo que creo que está mal. Mi consejo para ti es que empecés a ser esa persona ideal, para esa mujer que tanto querés. Porque, te lo prometo, si cuando llega y te encuentra en tu mejor momento, no le va a importar lo que hayas hecho. A ella le importa lo que hagas de ahora en adelante. Pero que sea una verdadera convicción y no solo para aprovecharte.

 

Así que, en nombre de los demás, no dudes de nuestro apoyo. Siempre hemos estado pendientes de ti, hasta en oraciones. Abrí los ojos. Todavía es tiempo. Pero espero que sea pronto, porque eventualmente será muy tarde para hacerlo. 

 

Un abrazo y ya sabes que estamos para ti en lo que sea. Y a cualquier hora también, haha. "

 

En línea. ¿Y ahora qué? El resto queda a su imaginación, pero si compartimos esta historia fue por algo. Algo muy bueno, por cierto.

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