Hugh Hefner: ¿héroe o villano?

17/10/2017

 

Nota: las fotografías a continuación pueden resultar ofensivas para el lector. 

 

El 27 de septiembre de este año el mundo se alborotó con la noticia de la muerte de Hugh Hefner, fundador de Playboy Enterprises, a los 91 años. Hefner dejó a su esposa de 31 años Crystal Harris, así como a ocho hijos más. De inmediato, las redes sociales se inundaron de comentarios como “adiós a un grande”, “muere una leyenda”, “murió el rey”. Tanto hombres como mujeres, lamentaron la muerte del hombre cuya fortuna de US$34 millones se creó en base a una perspectiva distorsionada de lo que es la persona humana, la sexualidad y mucho más, de lo que es una mujer.

 

Sean hombres o mujeres, conservadores o progresistas, religiosos o no, feministas radicales o no, el tema me ofendería igual si Playboy publicara hombres en su portada. Mientras muchos agradecieron y rindieron homenajes al magnate, otros solo no encontramos una razón positiva por la cual agradecerle a este hombre.

 

No puedo considerar un “héroe” o un “modelo a seguir” a alguien que no aportó nada positivo al mundo, sino que al contrario, fomentó una cultura de sexualidad sin restricciones y peor aún, normalizó y retomó el hecho de que las mujeres (personas) estaban en este mundo solo para brindar placer sexual. No puedo admirar a alguien que ve a una persona como una cosa.

 

 

 

 

Aunque no concuerdo en nada con el feminismo radical moderno, es importante recalcar que esta postura de rechazo a lo que Playboy significaba no solo es una visión conservadora. Un ejemplo es la declaración de Gail Dines, socióloga especializada en estudios de la mujer a la revista “MS” en 2006. “Mientras las feministas sigan luchando por la igualdad, hombres como Hugh Hefner que continúan explotando a las mujeres no deben ser considerados como 'visionarios'", escribió.

 

El mismo Hefner admitió con orgullo en una entrevista para el Daily News en 2010 que su visión de las mujeres estaba totalmente corrompida. Lee la entrevista completa aquí.

 

"La idea de que Playboy convierte a las mujeres en objetos sexuales es ridículo. Las mujeres son objetos sexuales. Si las mujeres no fueran objetos sexuales, no habría otra generación. Es la atracción entre los sexos lo que hace girar al mundo. Es por eso que las mujeres usan lápiz labial y faldas cortas”, dijo Hefner.

 

Desde la publicación de la revista Playboy en 1953, Hefner se encargó de reclutar mujeres basándose en su apariencia y no en sus verdaderas capacidades. Repito, el tema sería igual de ofensivo si se tratara de una revista Playgirl, porque el problema va más allá de la idea de lo que es una mujer; el problema es sobre la distorsión de la dignidad humana.  

 

 

 

 

Recluir a un grupo de mujeres en una mansión, sometidas a satisfacer las necesidades de un hombre cualquiera a cambio de dinero, sin libertad de elección (ellas mismas mencionan que no podían salir después de cierta hora) y encima, con problemas entre ellas, me suena más a un escenario de esclavitud a una fantasía. Sin embargo, los jóvenes parecen envidiar a este hombre como a ningún otro.

 

“Nunca vuelvas a usar lápiz labial rojo, me advirtió en voz baja y caminó hacia la puerta. Paró y se dio vuelta para ver mi reacción. Decidiendo que no me había hecho suficiente daño, me hizo otro comentario antes de salir de la habitación: ‘Te ves vieja, dura y barata’”, contó la ex conejita de Playboy Holly Madison en sus libro “Down the Rabbit Hole: Curious Adventures and Cautionary Tales of a Former Playboy Bunny”.

Ya se sabe que quienes participan en Playboy y quienes consumen su material lo hacen voluntariamente, pero eso no hace que la acción en sí sea buena o digna de alabar. “Un negocio que no hace otra cosa más que dinero es un negocio pobre”, dijo Henry Ford y se puede usar en respuesta a quienes dicen que hay que “admirarlo como empresario”. Una empresa por más exitosa que sea, si no toma en cuenta la dignidad humana y al contrario, la degrada, ¿qué clase de neg ocio es? Tristemente, personajes como Hefner se ganan la admiración del mundo y de los jóvenes, quienes cada vez están más expuestos a contenido pornográfico y degradante a más corta edad.

 

Si van a admirar a alguien, que no sea a alguien que hizo posar a niñas de 10 y 11 años a cambio de dinero y fama. Booke Shields tenía 10 años cuando posó desnuda para la publicación de Playboy "Sugar and Spice". Eva Lonesco tenía 11 años y no son las únicas que lo hicieron. Admiren a quien sobre todo, tenga claro que las personas no son objetos y que no haga una fortuna gracias a este pensamiento. No celebro su muerte, es más, me entristece saber que su historia pudo haber tenido otro final, pero ahora su legado se reduce a un utilitarismo, hedonismo y reforzamiento de qué tan distorsionada está la sexualidad.

 

Fotografía de portada: Getty Images

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