Lo que la lluvia no se llevó

18/09/2017

Domingo 17 de septiembre. Tan solo un par de días después de nuestra accidentada independencia. Me encuentro sentado, en mi habitación, y termino de leer todos los artículos relacionados a las manifestaciones ciudadanas y decisiones gubernamentales a favor de la impunidad.

"¡Cómo hemos cambiado!", pienso. Desde el 2015, fechas como el 25 de abril, 16 de mayo y 27 de agosto han quedado grabadas en la historia como sinónimos de revolución ciudadana pacífica. Ahora, estos días de septiembre están colándose en la historia del país luchando por un título importante y parece que lo están logrando. Pero la gran diferencia de fondo entre los disturbios y escándalos políticos del 2015 con los actuales es que estos ocurren en un escenario con una ciudadanía más activa, consciente e informada que la de 2015, ¡Y eso es positivo!

 

Me sorprendo al leer tantos análisis políticos, columnas de opinión y notas informativas tan bien redactadas, documentadas y claras. Pareciera ser que en "eso" (el periodismo) también hemos mejorado. Medios de derecha, izquierda, centro, la ideología en este momento da igual; todos parecieran tener la misma postura, una que comparte la ciudadanía activa: anti-corrupción y anti-impunidad. Dos palabras tan fáciles de decir pero que nos han costado mucho. Dos años después (si decidimos comenzar a contar desde el 2015) y las atmósfera de repudio, exaltación y patriotismo vuelve a sentirse. 

En 2017 vemos una ciudadanía que se enfrenta a los conflictos,  un auge en el periodismo de investigación que ofrece nuevos hallazgos, y una contrapeso en todas las decisiones políticos. Independientemente de sus inclinaciones ideológicas y motivaciones personales, la ciudadanía de hoy crea esa presión equilibrada que debería existir en todos los países. Ahora es más difícil que las jugadas políticas no sean cuestionadas tan solo minutos después de ocurrir; cosa que no pasaba antes del 2015.

 

¿Nos falta? Pues claro. Pero ya vamos. ¿Hacia dónde? Eso tenemos que definirlo ahora, aprendiendo de los errores de hace dos años. 

Es septiembre de 2017 y Guatemala demuestra que la corrupción sigue enraizada en las cúpulas del gobierno pero acompañados de estos actos condenables, también comprueba que el escenario ha cambiado; ahora las decisiones tomadas desde arriba se deben a una masa que fiscaliza, discute y se manifiesta desde abajo (no tan abajo) como debió haber sido siempre. 

Sigo en mi habitación. Tomo un sorbo de aquel té que me bebo en honor a ese café que, por ser tan tarde, no puedo consumir. Unos minutos más tarde, una lluvia feroz protagoniza su propia manifestación fuera de mi ventana. La contemplo y pienso: "si tan solo la lluvia pudiera llevarse, entre el agua transparente mezclada con el café de la tierra, toda esta miseria, maldad y conflictividad". Pero no sucederá. Lo que la lluvia no se lleva, tenemos que llevarlo nosotros. Mejor dicho, de lo que la lluvia no se encarga, tenemos que encargarnos nosotros.

 

 

*Todas las fotografías de esta idea pertenecen a nomada.gt

*Para leer más escritos de Juan Diego Godoy, síguelo en Facebook: @JDGodoy95 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

IDEAS RELACIONADAS

Please reload

IDEA DESTACADA

Resoplo, suspiro

1/1
Please reload

MÁS IDEAS

Resoplo, suspiro

1/3
Please reload

SÍGUENOS

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon

© 2018 por Tenet Ideas. Creado por Grupo Goga

Ciudad de Guatemala, Guatemala.

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Twitter Icon