Las fotos que dejamos sueltas

Catedral de la Almudena, Madrid. Foto: Felipe Garrán

 

Hace un momento estaba viendo el fondo de pantalla de mi computadora portátil. Es una foto de la Catedral de La Almudena al atardecer que saqué con mi teléfono hace algunos meses mientras paseaba por Madrid. La mezcla de colores es impresionante, y los rayos de sol que pasan a través de los arcos del Palacio Real dan un efecto muy bonito, pero (sí, tengo un pero) hay un detalle que me llama la atención más que cualquier otro: una chica con su mochila en la espalda y el teléfono en la mano. No le ha robado el papel protagónico al excelso paisaje por su belleza, porque al darme la espalda cuando yo tomaba la foto no pude hacer ningún juicio (válido o no). No, esta chica captó mi atención por el simple hecho de estar ahí. ¿Quién es (o era; espero que aún sea válido el presente)?

 

Ese pensamiento dubitativo obligó a mis ojos a moverse ligeramente a la izquierda y, de nuevo, veo algo llamativo: una pareja con sus hijos, muy pequeños los dos, aunque ya caminaban en ese momento. ¿Cómo se conocieron ellos dos? ¿Están casados? ¿El mayor de sus hijos se llama como algún ancestro ilustre? ¿Dónde comieron un par de horas antes de que yo sacara la foto? ¿Permanecerán juntos aún hoy mientras escribo estas líneas?

 

Es increíble que en mi instantánea aparecen unas 50 personas que hicieron posible que esta quedara como quedó. Si uno solo de ellos no hubiera ido esa tarde de noviembre a ver la Catedral y el Palacio, la imagen estaría incompleta (¿o no? Quizá solo sería distinta.). Y si esa persona no hubiera ido, ¿por qué habría sido? Quizá tuvo que cancelar su visita turística a la capital española por una reunión extraordinaria de trabajo; o quizá al salir del bar se sintió mal y decidió marchar a casa; no lo sé. Cincuenta personas, y no conozco a ninguna, no recuerdo a ninguna, y sin embargo, las veo a diario.

 

Y si yo pienso eso de estos personajes, ¿qué pensarán de mí en las fotos en las que he salido sin que me las hubieran tomado? Por impresionante que parezca, a lo largo de nuestras vidas hemos ido soltando fotos, instantáneas, imágenes nuestras en lentes y ojos de gente que no conocemos, pero que sí nos notarán. Quizá somos “el chico de suéter que está tapando la estatua de Gaudí” o “la jovencita que casi se cae en el cruce de la Torre del Reformador”, o tal vez, poniendo algo más de empeño en nuestra imaginación, “el tipo guapo a quien le quise preguntar algo pero no hablaba mi idioma”. Quién sabe.

 

Ahora mismo me cuesta dejar de pensar en esa chica de la mochila, o en el par de niños con sus padres, porque además de protagonizar mi foto, causaron una impresión en mí; una muy fuerte. ¿Será que nos impresionan más aquellas personas a quienes no conocemos, o es solo curiosidad disfrazada de verdadero interés? Tampoco sé responder esto, pero hay algo que sí sé; hemos ido soltando impresiones a lo largo de los años; algunas han quedado en memorias SD o en el disco duro de alguna computadora, otras habrán sido impresas, quizá incluso ampliadas, y otras fueron captadas por un par de ojos para ser archivadas inmediatamente en el órgano motor del cuerpo humano. ¿Cómo han sido esas impresiones? No me refiero a si han sido buenas o malas, sino a si han sido reales; eso es lo que importa.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

IDEAS RELACIONADAS

Please reload

IDEA DESTACADA

Resoplo, suspiro

1/1
Please reload

MÁS IDEAS

Resoplo, suspiro

1/3
Please reload

SÍGUENOS

  • Black Facebook Icon
  • Black Twitter Icon
  • Black Instagram Icon

© 2018 por Tenet Ideas. Creado por Grupo Goga

Ciudad de Guatemala, Guatemala.

  • Grey Facebook Icon
  • Grey Instagram Icon
  • Grey Twitter Icon